Pienso que las empresas familiares son fundamentales para el tejido económico y social de cualquier comunidad, como has podido leer en otras publicaciones del blog.

IVEFA presentaba en el 2005 un informe sobre la situación de la empresa familiar valenciana, siendo una de las comunidades con mayor representatividad de la empresa familiar, con una investigación realizada sobre más de 2.500 empresas. El estudio presentaba entre sus conclusiones que para la amplia mayoría de estas empresas la principal preocupación es la elección del próximo líder y la regulación del cambio generacional, además del reparto de poder y gestión en la empresa y la falta de experiencia de la siguiente generación.

Uno de los hechos que desencadena el cierre de muchas empresas familiares es no haber planificado el tránsito generacional. Aproximadamente el 10% de los cierres de este tipo de empresas están motivados por problemas con el negocio, mientras que alrededor del 70% de empresas que funcionan mal reconocen dificultades para sustituir al líder.

Este aspecto pone de relieve que la sucesión en la empresa familiar representa una de las cuestiones más importantes que deben acometer estas empresas. Es por ello que se suceden las ayudas de apoyo a la consolidación y continuidad de la empresa familiar para el año 2008 pero, ¿Cómo llevar a cabo este proceso? ¿Qué medios están a nuestro alcance?

Las empresas familiares deben anticiparse y planificar la sucesión, y el protocolo familiar representa una herramienta única.

Un protocolo familiar es un proceso de toma de decisiones por las que se guiará la familia empresaria. Por ello, el protocolo debe ser único y exclusivo de cada familia y cada empresa. Debe contar con el consenso de todos sus participantes por lo que exige de la colaboración de todos los miembros implicados y que, entre ellos, se realicen todos los debates necesarios sobre los temas a incluir sometiéndose a un proceso de discusión y posterior consenso, previo a posibles discrepancias que pudieran surgir. Se trata de un acuerdo marco entre los miembros de la familia que regulará:

  • Las relaciones económicas y profesionales entre los miembros de la familia que ostentan la condición de socios y la propia empresa.
  • La gestión y organización de la empresa.

En resumen, el Protocolo Familiar debe ser un instrumento vivo, que sirva de norma para guiar las actuaciones familiares en la empresa y que, a su vez, sea capaz de contribuir a la solución de las eventuales incidencias que se produzcan en el seno de la familia, y que estén relacionadas con la unidad productiva.

Existen multitud de publicaciones, páginas web y libros en los que profundizar sobre el tema del relevo generacional en la empresa familiar, pero como iniciación y lectura amena te recomiendo “Retratos de Familia” de Inma Puig – Ed. Empresa Activa.