McDonald’s introduce su nueva hamburguesa, la Grand McExtrem Bibo by Dani García, creada por el prestigioso chef malagueño que cuenta con 2 Estrellas Michelin. Una colaboración con la que la famosa marca de comida rápida continúa y refuerza su estrategia de diferenciación aliándose con un chef de alta cocina para hacer accesible los sabores innovadores y de primer nivel a sus clientes.

Una acción que se suma a la estrategia general que la marca ha diseñado para su franquicias en Europa, que persigue ofrecer una actitud más saludable y eco-friendly. Un cambio que comienza con el cambio del rojo al verde, suavizando así la imagen tradicional de la marca respecto a la ‘comida basura’, dada la creciente preocupación por la obesidad infantil, considerada una de las primeras preocupaciones mundiales por la OMS.

En términos generales, el verde nos crea un sentimiento de confort y relajación, de calma y paz interior, que nos hace sentir equilibrados interiormente pero, ¿puede la marca que dio vida al término fast food, dar un giro a la comida saludable sin renunciar a su producto?

Es cierto que las marcas deben saber transformarse y adaptarse en función de su entorno competitivo. Es cierto que ahora más que nunca, hay una preocupación sobre un desorden alimenticio y sobre una conciencia ecológica, pero las marcas globales, como es McDonalds no pueden romper con 60 años de historia cambiando su color. Su carta, pese a ciertas pinceladas en algunos platos “verdes”, sigue siendo un menú de platos alejados de una dieta saludable. Si bien es cierto que la marca ha tomado una actitud responsable con el medio ambiente, con nuevos procesos de producción en sus alimentos, innovando en su tecnología de preparación y utilizando nuevos materiales en la decoración de sus restaurantes.

Por tanto, es sencillo percibir que McDonald’s se cambia al verde para mejorar su imagen responsable pero, ¿a qué se debe realmente esta decisión estratégica?

En 2014 McDonald’s sufrió una de sus mayores caídas en ventas, pese a sus más de 34.000 restaurantes en 119 países con más de 47 millones de clientes diarios. Multitud de demandas por obesidad en Estados Unidos desde 2003 y la caída de su popularidad de marca situándose por debajo de otros gigantes del fast food como Subway, Taco Bell y Domino’s, hacen replantearse la estrategia general de la compañía.

La marca de comida rápida es consciente de que el modelo de comida rápida de hamburguesas, tal y como lo conocíamos, se ha agotado. Lanza a nivel mundial una estrategia de marketing para rejuvenecer su imagen bajo el lema “I’m lovin’ it”, y Europa se convierte en su centro de pruebas y donde primero se lanzan las acciones de posicionamiento “verde”.

Pero, pese a este nuevo planteamiento, la marca admite que sigue siendo el mismo producto pero vestido de manera diferente.

¿A dónde quiero llegar? Bajo mi punto de vista, esta nueva campaña es un “vestido caro” para un producto que poco más tiene que aportar. Un producto que poco tiene en común con la alta cocina y la nueva tendencia de hamburguesa gourmet, y que mucho trabajo tiene para cumplir las expectativas del anuncio con el producto que finalmente tendrás en tus manos.

Si bien es cierto que considero acertada su estrategia y acciones en la mejora de la imagen de materias primas y procesos de cocina en McDonald’s, como lo es “Our food, Your questions“, creo que la nueva Grand McExtrem Bibo y su campaña de lanzamiento es superficial y de imagen, y que una gran mayoría de consumidores lo percibimos.

A continuación podrás ver la campaña a la que me refiero en este post. Video viral que la marca ha creado para presentar esta nueva hamburguesa, y que nos muestra la original idea con la que sorprendieron a los clientes de su restaurante McDonald’s en Málaga con motivo de este lanzamiento.