Os invito a obervar el siguiente anuncio:

 

Miles de personas recibieron este e-mail desde un destinatario conocido y, ¿cuál fue unas de las reacciones que se dieron? Reenviarlo pues, “vale la pena verlo”. Esto es de lo que trata el Marketing Viral, al igual que un virus, “contagiar” con la información a los conocidos y perpetuar una cadena publicitaria.

El marketing viral es muy antiguo, puesto que siempre han existido procesos comunicativos basados en él, dando origen en algunos casos a episodios de difusión de ideas y conceptos de extraordinaria velocidad. Sirve para todo, desde difundir chistes hasta tecnologías, desde crear alarma a formar opinión. Lo único necesario es una idea o concepto a difundir, un canal adecuado para hacerlo y un incentivo para dicha transmisión.

Internet a representado un medio idóneo para explotar esta técnica, un vehículo de primer orden para la propagación de campañas virales. Con la “Napsterización” de los contenidos, el TiVo (o la máquina de hacer zapping: la grabadora digital de televisión que ya usa un 5% de los hogares en Estados Unidos) y las nuevas tecnologías (móviles, iPod) se distrae la atención que antes tenía exclusivamente la televisión y los focos de la publicidad se modifican.

Pero, ¿dónde reside su éxito? Precisamente, en su carácter de implicación del actor principal: el receptor/emisor del mensaje. En una transmisión viral, el receptor se implica en el mensaje, se identifica y se transforma subsiguientemente en emisor, con todas las connotaciones que ello tiene a efectos de marketing. Es este receptor el que hace suyo de alguna manera el spot y realiza su difusión, sin ser consciente del beneficio inherente de su transmisión. Su éxito se debe también a su simplicidad. La existencia de un medio de transmisión sencillo y eficiente es otro de los temas que claramente influyen de manera positiva.

El peligro inherente, como en cualquier virus, es el riesgo de una “mutación” o cambio por alguno de los usuarios que provoque un efecto rebote pasando de un beneficio, a un perjuicio para la marca.

¿Qué principios sigue esta técnica?

Ralph Willson, consultor estadounidense especialista en Marketing, efectúa el siguiente análisis sobre cuáles son los elementos que deben estar presentes para imponer esta estrategia. Willson reconoce 6 principios, según nuestros amigos de Webtaller

  1. Ofrezca un producto o servicio de valor para sus prospectos
  2. Facilite un medio de difusión muy sencillo.
  3. Su servicio debe ser rápidamente escalabl
  4. Explote motivaciones comunes y comportamientos
  5. Utilización de las redes de comunicación existentes
  6. Logra su cometido utilizando los recursos de terceros.

En Estrategia & Negocio estamos convencidos de que el marketing viral es una herramienta que seguramente irá ganando terreno para convertirse en una de las más importantes para el mercadólogo, gracias a todas las facilidades que tiene, su bajo costo y los resultados que aporta.