Las últimas décadas del S.XX supusieron una auténtica época de bonanza para muchas compañía y el marketing era efectivo con relativa facilidad.

La situación actual ha transformado el entorno en un verdadero campo de batalla donde no es tan sencillo hacer marketing. La concentración de la distribución, mercados hiperfragmentados y la reducción de competidores a la par que aumentan el número de marcas han dado lugar al entorno de complejidad en el que nos encontramos. El porcentaje de nuevos productos abocados al fracaso, es mucho mayor.

La era digital ha llevado consigo la saturación publicitaria y fragmentación de los medios haciendo más difícil ganar espacio en la mente del consumidor, que ahora prefiere experimentar y dada la reducción en el ciclo de vida de los productos muestra un alta disposición al cambio.

En definitiva lo que trato de trasladarte es que ahora los mercados son muchos más competitivos, algo que seguramente supondrá una obviedad para quienes hagan navegar sus estrategias de marketing en estas aguas.

¿Qué papel juega el Brand Manager?

El marketing modifica su enfoque en los últimos años, y centra su atención en crear relaciones entre la marca y el consumidor, poniendo en al cliente en el centro de la estrategia. El correcto desarrollo de la marca implica por tanto, a todos los miembros de la compañía. Los trabajadores ya no somos embajadores de marca, somos la propia marca y debemos tenerlo presente en cada momento de interacción con nuestro consumidor.

La posición del Brand Manager cobra fuerza y aumentan sus funciones, siendo un puesto que debe moverse de manera transversal entre los diferentes departamentos de la empresa. Una labor que corre el riesgo de verse diluida entre los diferentes departamentos que participan y que no debemos cometer el error de quitarle importancia.

A continuación comparto contigo un pequeño esquema o infográfico que resume algunas de las principales funciones que debe desarrollar en la actualidad el Brand Manager, como principal responsable de la estrategia de marca de nuestra compañía.

En ocasiones las limitaciones de nuestro tamaño como empresa, tiempos o preparación, nos impiden invertir en profesionales que ocupen este puesto. Ante esta necesidad, una agencia de marketing puede aportarnos, -a través de servicios de outsourcing-, una solución que nos permita evitar el abandono de nuestra estrategia de marca y a su vez, optimizar costes.