“La empresa familiar ante la recesión: Transformarse o desaparecer” este es el título de un interesante artículo de Joan M. Amat para laempresafamiliar.com que desvela algunos datos interesantes y nos permite extraer diferentes conclusiones sobre la evolución  dela Empresa Familiar en estos últimos 20 años y sus retos futuros.

La empresa familiar española ha ido afrontando a lo largo de estos últimos veinte años un rápido proceso de transformación estratégica y organizativa, aprovechando el buen momento económico vivido.

En este proceso, destaca en la última década la necesidad de que la empresa familiar gestione adecuadamente los aspectos familiares de la empresa pues, esta transformación estratégica y organizativa ha coincidido además con un importante relevo generacional.

Ha sido una etapa dónde ha aumentado la sensibilidad y la conciencia de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas familiares, y su adecuada gestión de los aspectos familiares de la empresa (sucesión, incorporación de familiares a la empresa, relaciones entre los familiares que trabajan en la empresa y los que no lo hacen, gobierno familiar y corporativo y protocolo familiar)

Como consecuencia, se ha contribuido a mejorar sensiblemente la imagen y el posicionamiento competitivo de la empresa familiar. Este hecho no ha reducido incertidumbres en cuanto al futuro de la empresa.

Existe el temor que en un entorno hipercompetitivo las empresas españolas tengan más problemas para competir en un mercado internacional y poder mantener su rentabilidad, como consecuencia de la globalización y la profunda transformación que experimenta nuestra sociedad, favorecida por la sociedad de la informática y las telecomunicaciones.

Esta profunda transformación social hace obsoletos muchos de los modelos de negocio actuales a la par que permite crear nuevas oportunidades de negocio así como también favorecen la renovación estratégica de los negocios tradicionales.

Pese a ello, el entorno no es responsable de la mayoría de cierres empresariales. Referente a la desaparición de empresas familiares, ésta se produce en un 60 % de casos por problemas familiares y, sólo son un 40 %, por las causas relacionadas con el propio funcionamiento de la empresa. Este dato, nos demuestra que una mayoría desaparece por problemas familiares que evitan la buena marcha de la empresa por pugnas internas.

Ante estos datos, a los que se suma un momento económico adverso, ¿qué retos debe asumir la empresa familiar?

En especial, asegurar la continuidad en el liderazgo y para ello, es fundamental profesionalizar la empresa familiar y promover el desarrollo profesional de la siguiente generación y del equipo directivo para asegurar el relevo exitoso en la dirección de la empresa. El protocolo familiar, que analizamos en el blog con anterioridad, es una herramienta útil para aquellas empresas que no saben cómo abordar este proceso. Permite avanzar en esta profesionalización, los conflictos que genera la superposición entre lo familia y lo empresarial y en la introducción del consejo de familia y del consejo de administración con no familiares.

Teniendo establecida una estructura de presente y futuro, la organización debe desarrollar una estrategia y un modelo de negocio que permita mantener y mejorar la competitividad de la empresa familiar para reforzar su continuidad en el entorno global del siglo XXI.

La empresa familiar según indica Joan M. Amat, “con excepción de las empresas de reciente creación o de aquellas en las que el líder o el equipo dirigente mantiene su espíritu emprendedor, es especialmente vulnerable a la creciente aceleración del entorno, cuando no se ha profesionalizado la familia empresaria y la empresa familiar, evitando así que haya un proceso sistemático y conjunto de planificación estratégica familiar y empresarial así como de profesionalización de su personal y de sus sistemas de dirección.

Sin embargo, aunque aún dominan un gran número de organizaciones excesivamente personalistas, con una elevada centralización de las decisiones en pocas personas, un limitado desarrollo de la política de recursos humanos y de los sistemas de control, esta última década nos muestra como se ha realizado un extraordinario paso adelante para promover una mayor profesionalización del equipo humano y de los sistemas de dirección y una mayor delegación y descentralización.”

El análisis termina con una frase que considero acertada, “El éxito y la continuidad de la empresa familiar depende tanto del espíritu emprendedor de la familia empresaria como, especialmente de la profesionalización de la familia y, relacionado estrechamente con ésta, de la profesionalización de la empresa”.