En una charla entre amigos uno de ellos me planteó la siguiente pregunta: Pero realmente, ¿Es útil la planificación estratégica en la Pequeña empresa? ¿No se trata de una herramienta reservada a grandes compañías?

Gerente de su negocio familiar adopta una forma de trabajo heredada que realmente funciona, no nos vamos a engañar, argumenta frente a la planificación estratégica: “Nosotros no disponemos de un plan estratégico como tal pero, tenemos clara nuestra estrategia. Todos sabemos a qué nos dedicamos y que nuestro objetivo es crecer un % anual”

Partiendo de la base de que él mismo representa el objetivo y la empresa, solo se me ocurre plantearle si, ¿Toda la empresa lo tiene igual de claro? ¿Se trata de objetivos consensuados, compartidos por todos los componentes de la organización?

Al igual que él, muchos empresarios con este pensamiento no suelen plantearse este tipo de preguntas y desconocen si, ¿Realmente les interesa crecer? ¿Cómo piensan hacerlo? ¿Qué inversiones necesitan para ello? ¿Cuál va a ser su situación económica en los próximos años y, están preparados para afrontar situaciones económicas adversas o en crisis? ¿Qué segmentos les interesa abarcar y qué rentabilidad tienen en cada uno de ellos? ¿Quién es su competencia? En una sociedad globalizada como la actual, ¿Cómo afectan las nuevas tecnologías e internet a su negocio?

No contestar a estas preguntas, sin una certeza clara, nos da a entender que la empresa esté en el mercado sin un destino claro. Ante dicha certeza, debe entenderse la necesidad de ejercer una planificación a nivel estratégico. (Si es la primera vez que escuchas algo sobre planificación estratégica, te recomiendo que pases por Planificación Estratégica ¿Qué? y ¿Por qué?. Partiendo de este punto..

Estrategia vs. Ventaja competitiva

Toda estrategia deberá ser definida como una serie de acciones orientadas a la obtención de ventajas competitivas, entendiendo dichas ventajas competitivas como nuestra diferenciación positiva respecto la competencia, percibida por el cliente y perdurable en el tiempo. El error que debe evitarse, es el de crear estrategias superfluas, sin una orientación final de alto nivel operativo.

Una estrategia que no nos lleva a tener ventajas competitivas es una estrategia inútil y no aportará mejora alguna a la organización, llevándonos directamente a la competencia por precio que terminará por disminuir nuestro margen de beneficio; esta es una tendencia habitual en el momento actual tras una etapa donde la calidad total ha concentrado los esfuerzos de muchas empresas. La idea de sacrificar margen ante una competencia cada vez más competitiva, presenta un síntoma de no disponer una estrategia bien definida.

La Solución

La solución, implantar un sistema de dirección estratégica basado en la planificación, la implantación y el control de una estrategia orientada a objetivos claros y cuantificados.

Michael Porter enunció, “The company without a strategy is willing to try anything” (La empresa sin estrategia está dispuesta a intentar cualquier cosa), y esto es precisamente lo que debemos evitar. Si no se tiene claro el camino escogido o rumbo a seguir, o si no tenemos claro qué nos lleva a alcanzar nuestros objetivos, la empresa tenderá a ir a saltos de mata siguiendo un sistema de prueba-error con la mayor parte del peso de las decisiones y arranque a espaldas del propietario o gerente.

Una vez nos encontramos en una dinámica de funcionamiento de este tipo y, ante cualquier duda frente a planificación, la recomendación es la de empezar realizando una reflexión interna, ¿Con qué ventajas competitivas cuenta nuestra empresa?

En el caso de que no seamos capaces de responder a esta pregunta, posiblemente debamos plantearnos la posibilidad de empezar a elaborar estrategias y métodos de trabajo que nos permitan identificar nuestras ventajas competitivas, lograrlas y explotarlas dentro de la Planificación Estratégica; y de este modo, conocer nuestra posición dentro del mercado y las razones que nos llevan a disponer de ella.

La creciente incorporación de las nuevas tecnologías a la gestión y la profesionalización de la competencia, modifican la forma de hacer negocios. Conocer por qué no funciona una determinada línea de negocio y, especialmente, conocer por qué sí funciona, es vital para establecer un perfil competitivo dentro del mercado además.

Por tanto, ante la pregunta que da título a este post y me planteaba este buen amigo, mi respuesta es NO. La planificación estratégica representa un proceso de búsqueda de la “Core Competency” de nuestra compañía.
La planificación estratégica posibilita por tanto, establecer nuestra hoja de ruta e indicadores que nos permitirán alcanzar y analizar el cumplimiento de los objetivos planteados, además de establecer diferentes escenarios de futuro en los que planificar nuestro comportamiento en función a estos cambios logrando aumentar nuestra flexibilidad ante variaciones en nuestro entorno.

Se trata de un proceso de mejora competitiva que nos permitirá reforzar nuestra posición en el mercado y del que la Pyme, por supuesto, no está exenta.