Hace algún tiempo cayó en mis manos un estudio sobre “La Imagen de la Empresa Familiar en España” realizado por EDELMAN en colaboración con el Instituto de la Empresa Familiar.

Existe poca información en este campo referente a la empresa familiar. Considero que se trata de un interesante estudio dónde se ha buscado, por un lado, identificar aquellos atributos y valores que los entrevistados reconocen como específicamente vinculados con las empresas familiares y que, en cierto modo, las caracterizan; y por otro, analizar la capacidad de estos atributos para posicionar a estas empresas en el mercado de manera competitiva.

En este post resaltaré algunos de los puntos de mayor relevancia.

Es por todos conocido que un proyecto empresarial, sea familiar o no, necesita capacitarse tanto a nivel interno, -dotándose de una estructura que le permita reproducirse en el tiempo y garantizar su continuidad-, como a nivel externo, -que requiere de una estructura y unas habilidades que le permitan adaptarse al entorno en el que opera-.

Dentro del primer nivel, la comunicación interna es la herramienta fundamental para consensuar las decisiones de negocio, planificar la sucesión y transmitir la cultura corporativa a los futuros gestores y empleados. De puertas afuera es imprescindible la comunicación externa para poder establecer un diálogo permanente con el mercado y el entorno.

Frente a lo que suele ser habitual en la empresa NO familiar dónde prevalece el objetivo de adecuación al mercado por encima de la voluntad de continuidad, la empresa familiar plantea como objetivo prioritario la continuidad a largo plazo, siendo la adecuación al mercado el medio para garantizarla.

Desde este punto de vista, no dejan de ser sorprendentes algunos de los resultados del estudio realizado por EDELMAN. El más destacable es que los entrevistados perciben como principal debilidad de la Empresa Familiar la estructura familiar de la propiedad y la vocación de continuidad del proyecto empresarial. En este sentido, aparecen de forma destacada algunos puntos críticos como los problemas internos familiares, la Falta de comunicación entre los miembros de la familia, la incapacidad para formar a la siguiente generación, y la falta de Planificación de la sucesión.

Entre los puntos fuertes de la empresa familiar, los encuestados destacan principalmente aquellos que les permiten adaptarse al mercado y ser competitivas como la confianza que generan en el consumidor y el profundo conocimiento que estas empresas tienen de su sector.

Por otro lado, se observa que, tanto los puntos fuertes como los débiles, son elementos que pertenecen a la esfera de la comunicación, interna y externa. En este sentido, podemos llegar a la conclusión de que la gestión de la comunicación en las empresas familiares tiene parte de responsabilidad en su buena o mala capacidad para liderar mercados, como en sus dificultades para reproducirse en el tiempo a través de un proceso planificado de sucesión.

Pese a una notable evolución positiva en las políticas de comunicación externa de las empresas familiares, el estudio desvela que éstas siguen siendo percibidas como poco proactivas, poco transparentes, poco profesionales y que no transmiten su ventaja competitiva. Sin embargo, las principales debilidades las encontramos en el ámbito de la comunicación interna; especialmente en su débil capacidad para definir, de manera formal, unos protocolos comunicativos internos orientados al diálogo y al consenso, tanto entre los órganos familiares como entre éstos y los órganos societarios (o lo que es lo mismo,  entre la propiedad y la gestión de la empresa).

Esta conclusión desvela una de las claves de la continuidad de la empresa familiar. Evitar crear una estructura de comunicación ineficiente que impida la transmisión de los valores consensuados e interiorizados por todos los miembros de la empresa. Debemos establecer una comunicación interna entre la propiedad y la generación venidera, aportando tranquilidad y seguridad de continuidad al conjunto de la empresa.