Gandía no está enfocando de manera acertada el escaparate que supone el programa de MTV que lleva su nombre

Gandía, pese a que nos creamos que sea la joya de la corona del panorama turístico nacional, posee un posicionamiento erróneo y poco deseable como destino turístico.

Modificar estas pautas requiere una alineación entre los agentes locales, ayuntamiento, empresarios y ciudadanía. El equipo de gobierno de la ciudad no ha sido capaz de hacerlo ni muestra indicios de estar capacitado. La presencia de concejales de turismo de dudosa profesionalidad y preparación, así como la inexistente presencia de asesores o especialistas en estas áreas de gestión turística, no ayuda.

Gandía Shore (así se llama el programa en boca de todos) supone un escaparate para el municipio. Un escaparate que va ligado a la playa y fiesta, que le gusté o no a nuestros veraneantes, es la que más valora el turista, y por ende, la que mayores rentas deja en la localidad ligado a la hostelería.

La fama o no de turismo de alcohol y descontrol al estilo Sitges será posterior y responsabilidad de Gandía, imponiendo límites a esos comportamientos y haciéndolos cumplir por medio de leyes. Papel que ha de ejercer el gobierno local.

Para mejorar nuestra playa…

Debemos mejorar la oferta hotelera, la cual es abundante en plazas pero escasa en calidad y servicios. Sector de herencia familiar, con falta de innovación e inversión escasa. Algo entendible ante un entorno que no acompaña.

Profesionalizar la hostelería, dejando de lado el precio como único argumento de venta. Sumado a los males que sufre el sector hotelero y que también padece. Por ello, los cambios han de venir al unísono en ambos.

Generar acciones de promoción y marketing gestionada por profesionales y con un mensaje y posicionamiento constante en el tiempo. En 5 años los mensajes han sido contradictorios en relación a la oferta turística. Las redes sociales y el Marketing Digital son una clara asignatura pendiente.

Tener un apoyo real y de inversión por parte del Ayuntamiento y dejar a un lado los intereses individuales de unos pocos. Facilidades al empresario, repito, empresario y no defraudador.

Y dejar que esos jóvenes sigan disfrutando a su manera, como todos hemos hecho, y generando el recuerdo de su verano de locura en Gandía. Pues un día ellos también querrán playa y tranquilidad.

A caso no somos capaces de gestionar varios rangos de oferta turística?